La práctica mágica es inherente al hombre. Todo aquel que ha deseado desde el fondo de su corazón, ha visto como ese deseo se materializa.

Entonces ¿que pasa cuando creemos desear y las cosas no suceden? ¿podemos hacer lo que queramos? o ¿cuáles son los límites?

La primera regla es HAZ LO QUE QUIERAS, PERO SIN DAÑAR A NADIE. Y la magia celta, respeta absolutamente esta regla.

El mago y la maga, aportan su inteligencia y su amor, el universo ofrece los elementos y la magia es el vehículo que hace posible la transformación de los elementos y la autotransformación de los magos. Pero para que esto se lleve a cabo se requiere de una elección, de decidir lo que se desea y que este deseo sea lo suficientemente claro, fuerte, que tenga la capacidad de resonar en el universo. Para lo que se requiere una excelente focalización y es ahí en donde entra el acervo de conocimientos que provee la magia celta. que enseña a vivir de acuerdo con los ciclos de la luna, a saber cuales son los tiempos mágicos y las fechas en las que se abren las puertas para acceder al otro mundo, como se usan las herramientas mágicas, a conocer la fuerza y la aplicación de la geometría sagrada, cuando es el tiempo de sembrar, cuando es el tiempo de fertilizar, cuando es el tiempo para cosechar, cuando es el tiempo de dar y cuando es el tiempo de recibir.