El sonido de tu voz

En Occidente se ha redescubierto y comprobado científicamente lo que las culturas y religiones antiguas ya sabían y que en Oriente se reconoció siempre: el universo está hecho de sonido. Es la primera de las terapias naturales. En todas las religiones hablan del sonido, como origen causativo del Universo. “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios”. (San Juan, 1:1) “Y al principio fue Brama, con quien estaba la Palabra.” (Vedas)

El médium Edgar Cayce predijo que el sonido sería la medicina del futuro y esto ya está ocurriendo. Los grandes expertos en terapia de sonido ya han descubierto científicamente que mediante el sonido se puede conseguir auto-aniquilación de las células cancerosas. Por medio del sonido es posible cambiar el ritmo de nuestras ondas cerebrales, así como los latidos del corazón, nuestra respiración y el flujo del líquido céfalo-raquídeo. El sonido puede utilizarse para cambiar nuestras ondas cerebrales.

El cambio de esta frecuencia produce cambios en la conciencia, induciendo estados de sanación espontánea y estados místicos, haciéndonos más receptivos a la auto-sanación o curación espontánea. Todo lo que existe en el Universo, vibra y por tanto tiene un sonido.

El que nosotros no tengamos la capacidad de poder oír todos los sonidos que existen en el Universo no quiere decir que no existan. Nuestra capacidad auditiva esta dentro de unos límites y todo lo que quede fuera nuestro oído no puede captarlo. No debemos olvidar que los animales tienen una capacidad auditiva superior a los humanos. El sonido audible para el oído humano comienza en 16 ciclos por segundo que en realidad es un sonido muy grave o muy profundo, el límite superior está en 18.000 – 20.0000 ciclos por segundo.

Exponiendo a materias como arena, agua o arcilla a la vibración continua del sonido se forman bellas figuras. Se han hecho infinidad de experimentos de este tipo y se ha comprobado que se crean formas de vida y bellos dibujos geométricos con materias inorgánicas como la arena. Esto forma parte de la ciencia de la cimática. El enfoque de la terapia con sonido es aprender a utilizar el sonido como un instrumento de sanación, salud y bienestar y así establecer una vibración saludable en todo nuestro organismo. Nuestro organismo es como una gran orquesta con infinidad de músicos que cada uno toca su partitura, si sólo uno de esos músicos deja de tocar la melodía correspondiente y toca una melodía equivocada hará que toda la orquesta suene mal.

Es decir si uno de nuestros órganos falla y vibra con una frecuencia errónea o no saludable, hará que todo nuestro cuerpo se resienta porque somos una unidad. El principio básico de la sanación mediante el sonido es el concepto de resonancia que es la frecuencia vibratoria natural de un objeto. ¿Qué es el principio de resonancia? Es la capacidad que tiene una frecuencia armónica de modificar a otra frecuencia no armónica o no saludable. Y esto lo podemos conseguir sencillamente con nuestra voz.

Una soprano si consigue igualar con su voz la vibración de una copa de cristal puede conseguir romperla. Todos sabemos que las mujeres que viven juntas acaban ajustando sus ritmos hormonales.

Entran en resonancia. Si ponemos un reloj de péndulo, junto a otro. En un principio cada uno oscilará a su propio ritmo, en poco tiempo danzarán al unísono. El ejército sabe que caminando por encima de un puente, hay que romper la formación. Existe el riesgo de resonar con la vibración del puente y en ese caso podría venirse abajo.

Los ingenieros construyen puentes que no vibren con el viento. Podría ocurrir lo mismo que en el ejemplo anterior. Cada órgano de nuestro cuerpo vibra con una frecuencia determinada cuando está sano, si se produce la enfermedad esa frecuencia se modifica. Mediante el principio de resonancia podemos cambiar las frecuencias erróneas por frecuencias armoniosas y recuperar de esta forma la salud. A través del sonido y en especial de nuestras propias voces podemos proyectar sonido a nuestro organismo con lo que conseguiremos modificar la frecuencia no saludable y conquistaremos con ello la salud. Para utilizar el sonido como instrumento de sanación no es necesario saber cantar, ni haber estudiado solfeo, ni siquiera tener una voz bella y melodiosa. Sencillamente entonando, y entonar sabe todo el mundo, toda persona que pueda hablar puede entonar. De hecho entonamos de forma intuitiva a lo largo de toda nuestra vida, nuestro vocabulario es rico en palabras que describen entonaciones: Berrear, bostezar, bramar, canturrear, carraspear, chillar, eructar, estornudar, gemir, gimotear, ganguear, gritar, gruñir, jadear, llorar, reír, rugir, silbar, sollozar, suspirar. Los niños son excelentes ejemplos de entonadores desinhibidos, tienen una intuición y un sentido lúdico naturales para los sonidos. Escuchando a los niños absortos en sus juegos oiremos una sinfonía de sonidos.

Dentro de los sonidos, el sonido más saludable y poderoso en cuanto a sanación es el canto de armónicos y consiste en la posibilidad de poder cantar varias notas simultáneamente. Estos armónicos tienen efectos altamente beneficiosos sobre nuestros cuerpo humano y sobre nuestro campo energético. La técnica de canto de armónicos ha sido siempre guardada como un secreto, siempre ha formado parte del camino iniciático, ahora se puede aprender en cursos impartidos por terapeutas del sonido y por algunos cantantes. La entonación es una actividad que libera el flujo natural de energía y permite que ésta circule por todo nuestro cuerpo. La voz es la expresión más directa de la esencia de la persona. El sonido de la voz revela nuestro ser, nuestro estado emocional y nuestra personalidad.

La voz expresa nuestra originalidad, al igual que las huellas dactilares. Trabajar la voz puede modificar y mejorar a la persona. La voz, que siempre ha tenido un rol importante en los rituales de curación de todas las culturas, representa el verdadero ser, uniendo junto con la respiración, nuestra interioridad con todo lo que hay fuera. La voz es el primero y el más natural de los instrumentos, De todos los instrumentos disponibles en este planeta, la voz humana es el más asequible y el más poderoso. Especialmente cierto cuando la voz se utiliza para sanar. El verdadero propósito de la música es aprender a escuchar el silencio, un silencio que resuena como una profunda paz y serenidad de espíritu, danzando al unísono con la sutil música del alma.

Autor: Maria Pina Naturópata,
Terapeuta musical
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